Grandes Ligas

Nationals consuma la sorpresa

Los Nacionales de Washington consiguieron su primer título de Serie Mundial como franquicia al imponerse en el séptimo y definitivo juego a los Astros de Houston por pizarra de 6-2.

La frialdad de los números queda en un Clásico de Otoño sui generis en donde ninguno de los dos equipos pudo ganar como local. Washington se llevó los dos primeros en el Minute Maid Park de Houston, mientras que los Astros les metieron tres en la capital de los Estados Unidos.

Cuando parecía que todo estaba listo para que los Astros celebraran su segundo título los «Nats» ganaron el sexto y séptimo compromisos. Esto jamás se había visto en la historia del deporte en los Estados Unidos.

Los Nacionales tienen sabor a Diamondbacks, los lanzadores Patrick Corbin, Max Scherzer (ambos debutaron con Arizona en MLB), el relevista Fernando Rodney y Gerardo Parra en alguna ocasión vistieron el uniforme «Rojo Sedona».

Mientras que de los Astros de Houston el abridor del séptimo juego, Zack Greinke fue canjeado por los D-backs después del Juego de Estrellas.

Stephen Strasburg, Patrick Corbin y los Nacionales llevaron a la capital estadounidense su primer cetro de la Serie Mundial desde que Walter Johnson consiguió la corona con los Senadores en 1924.

Esta franquicia se fundó como los Expos de Montréal en 1969, cuando las Grandes Ligas se expandieron al norte de la frontera. El equipo con gorras tricolores jugaba entonces en el Jarry Park.

En 2005, se mudó a la capital estadounidense, que había carecido de equipo en las mayores durante más de tres décadas, luego que los Senadores desaparecieron por segunda vez para transformarse en los Rangers de Texas.

Y el increíble recorrido que siguieron estos Nacionales era algo que nadie pudo imaginar.

Habían perdido como agente libre a su estrella Bryce Harper, y enfrentaban serias dudas con el bullpen. Comenzaron la campaña con una foja de 19-31.

Ahora, Martínez es el segundo piloto boricua en ganar el Clásico de Otoño en forma consecutiva. Alex Cora se había coronado el año anterior con los Medias Rojas de Boston.

Los Nacionales adoptaron un mantra que comenzó a aparecer en sus camisetas: «Sigue en la pelea».

Para los 43.326 espectadores en el Minute Maid Park de Houston, la noche trajo conmoción y decepciones. Estuvieron muy cerca de ver la segunda coronación de los Astros en tres años.

Pero la ventaja se evaporó repentinamente.

Washington siguió luchando incluso después de tomar la ventaja. Adam Eaton bateó un sencillo de dos carreras en el noveno inning.

Zack Greinke tenía el control del juego hasta que Rendón, originario de Houston, disparó un bambinazo que redujo a 2-1 la ventaja de los Astros en el séptimo capítulo.

Acto seguido, Soto gestionó un boleto con un out, y Hinch decidió relevar a Greinke. En el bullpen, había calentado el abridor Gerrit Cole, pero el piloto se decidió por Will Harris.

Al segundo lanzamiento, Kendrick bateó la pelota hacia la pantalla adjunta al poste de foul del prado derecho. Y en un santiamén, los fanáticos vestidos de anaranjado, que alentaban al equipo que más triunfos acumuló en la campaña regular, quedaron en silencio.

Como todos los seguidores del equipo de casa en este Clásico de Otoño. Ésta fue la Serie Mundial de los Visitantes.

Por los Nacionales, los dominicanos Soto de 4-2 con una anotada y una producida, Víctor Robles de 4-1 con una anotada. El venezolano Asdrúbal Cabrera de 3-1.

Por los Astros, los venezolanos José Altuve de 5-1, Robinson Chirinos de 4-0. Los cubanos Yuli Gurriel de 4-2 con dos anotadas y una empujada, Yordan Álvarez de 3-1. El puertorriqueño Carlos Correa de 4-2 con una remolcada.

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