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Lesiones, lista de enfermos…pan nuestro de cada día

El Tubeyero | 16 de mayo de 2016

Andrés Pascual.- Leí que el nipón Tanaka había perdido el lanzamiento que lo hizo dominante, el tenedor, el cronista escribió que, quizás por “exceso de descanso”, puede ser, en Cuba le sucedió en 1953 a Gonzalo Naranjo, entonces un joven pitcher de la Organización de los Senadores de Washington y del Almendares, que un día se levantó y más nunca volvió a tirar curva…y la tuvo como la de Camilo Pascual.

Andrés Pascual.- Leí que el nipón Tanaka había perdido el lanzamiento que lo hizo dominante, el tenedor, el cronista escribió que, quizás por “exceso de descanso”, puede ser, en Cuba le sucedió en 1953 a Gonzalo Naranjo, entonces un joven pitcher de la Organización de los Senadores de Washington y del Almendares, que un día se levantó y más nunca volvió a tirar curva…y la tuvo como la de Camilo Pascual.

En los reportes de los campos de entrenamientos de los últimos 20 años, se está más pendiente del pitcher o del artillero lesionado que de otra cosa, durante el transcurso de la temporada también. No hay noticia sobre cualquier equipo de Grandes Ligas que no contenga “se someterá a una intervención de… que le hará perder…”; o, “el club espera que los pueda ayudar, luego de la lesión por la que perdió…”
 
Si algo contribuye a la pérdida de juegos por lesiones debe ser que los planes de entrenamiento son menos saludables; que los jugadores son menos responsables ante el entrenamiento por lo del contrato a largo plazo; por la utilización exagerada y anormal del ejercicio con pesas…por lo que sea, residuos óseos, la lesión (y la intervención quirúrgica) del manguito o “rotator cuf”, el músculo de atrás, el de delante, la ingle, el tobillo… o por las secuelas de los esteroides ¿Quién sabe?, se han convertido en fantasmas para las gerencias y la fanaticada.
Antes, cuando existía la “criminal cláusula de reserva”, cuando los dueños disfrutaban el pasatiempo como un fanático más y uno de ellos, Bill Veek, fue capaz de lanzar el slogan “Cada fanático un rey; cada juego un carnaval”, no sucedían estas cosas en la proporción desmedida y exagerada de hoy.
Los contratos de la época de la cláusula de reserva eran anuales y de acuerdo a como entendiera la gerencia que había sido el comportamiento del jugador para cumplimentar solicitudes de aumento salarial.
En 1929, Babe Ruth recibió su último salario de 3 de 70,000 dólares; en 1930 y el año posterior, 80,000; pero, en 1932, le pagaron 75,000; es decir, asimiló una rebaja de 5,000 y sus números esos anos fueron: 1929 46 jonrones, 154 impulsadas y .345 de promedio; 1930 49, 159 y .359; 1931 46, 163 y .373 y, en 1932, 41, 137 y .341.
El total ganado en 22 temporadas fue de 785,000, que nadie se engañe, la conversión a utilidades actuales es muy superior en esta época con sus salarios que la de Babe Ruth, incluso que la de Williams, Dimaggio, Mantle o Wilie Mays, los jugadores de hoy son millonarios, como se escribe y pronuncia.
Mickey Mantle mantuvo al equipo del Bronx en la línea de la información preocupante por gravísimas lesiones en las piernas; sin embargo, se daba el caso de que el jugador no aceptaba que se le entrevistara acerca de sus dolencias.
Los sesentas sorprendieron a los Dodgers con Koufax sometido a verdaderas torturas para “aliviar” el dolor del brazo artrítico y a los Cardenales con el soberbio y corajudo Bob Gibson sacándose medio cubo casi de líquido de sus rodillas y era patético observar a este extraordinario pitcher escondiendo en su guante el inhalador para calmar su asma crónica, sin que ninguna de las dos afecciones le impidiera cumplir el  compromiso con su público y con su club.
Alex Rodríguez, Stanton, Pujols… son más propensos a la lesión que la Bella Durmiente del cuento de Grimm al pinchazo. El primer salario de Ruth fueron 600 dólares, hoy el mínimo es más de 500,000…
Antes, cuando los dueños regían el juego como propietarios absolutos del contrato del jugador, una estancia en la lista de enfermos podía costarle el puesto si un novato, llamado con urgencia de triple A, metía dos líneas o pitcheaba un par de buenos juegos, por eso nadie se lesionaba tanto.
Casi todos los raperos son millonarios; casi todos los boxeadores son millonarios; casi todos los estelares del cine son millonarios…Son señales de los tiempos, si lo duda, observe una pelea de Willie Pep o de Sugar Ray Robinson; una vieja película de Spencer Tracy o de Humprey Bogart o escuche Unforgetable por Nat King Cole y, después, medite…
Una buena memorabilia fílmica de Willie Mays o de Ted Williams tal vez le ayude a entender este colosal fraude que es el beisbol de hoy, que comienza anualmente con una lista de enfermos que ni la del cementerio de Héroes de Arlington, caídos en batallas de verdad, le iguala. La mitad de los peloteros de hoy son un brutal desperdicio y todavía algunos dicen que cualquier tiempo pasado fue peor ¡Qué barbaridad!
 

PorTV